Mostrando entradas con la etiqueta Editorial Anagrama.. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Editorial Anagrama.. Mostrar todas las entradas

lunes, 22 de octubre de 2012

"SUNSET PARK": VIAJE A LA DESESESPERANZA


Sunset Park
Paul Auster
Editorial Anagrama, Barcelona 2010, 278 páginas.

 

 Me considero un incondicional de Paul Auster, fan  de un narrador que para mi no sólo es ya un mito, sino el autor de novelas como Leviatán, El Palacio de la Luna o La música del azar en las que hallé, desde la década de los 90, magníficos materiales para la didáctica de la Filosofía. El escritor de Brooklyn, considerado por muchos el maestro posmoderno de la narrativa, lleva más de tres décadas brindándonos notabilísimos  mundos ficcionales, pero también impresionantes bajones de calidad, fruto quizás de esa “relación adulterina” con el cine, como comentó en su momento Jorge Herralde, su editor en español. Sobre todo en algunos de sus últimos libros, que no obstante no le han hecho perder lectores incondicionales. Paul Auster sigue estando de moda. En España se le edita como un autor de culto; en América, igual que lo que acontece con su compatriota John Updike, lo siguen vendiendo como el reverso de la otra cara de los millonarios fabricadores de best sellers.
   Regresa ahora, traducido a varias lenguas peninsulares, con Sunset Park. No es una novela comparable a alguna de sus grandes creaciones, pero vale la pena leerla. Porque es una buena novela. Una novela que conduce a la modernidad, como tantas otras producciones suyas y a que sea calificado su autor como escritor de élites. Él, sin embargo, se considera simplemente “escritor universal”, deudor, como no podía ser menos, de la tradición literaria de otras geografías y de otras épocas. “No tendríamos  a García Márquez sin William Faulkner, ni a Faulkner sin Joyce, ni a Joyce sin Flaubert” afirmaba el escritor de Newark. Y retorna desde Brooklyn y  a Brooklyn, su territorio sagrado. Desde su santuario, en un pequeño estudio del barrio newyorkino y al corazón del mismo barrio,  donde se levanta la casa destartalada de Sunset Park, convertida en comunidad de okupas  y en cuyo centro y alrededores se desarrolla toda la novela, con excepción de los tres primeros capítulos.
   ¿ De qué trata la novela? De lo que siempre ha interesado al escritor, sean cuales sean sus argumentos: de la condición humana, de las arduas y difíciles relaciones entre las personas y con esos hilos invisibles gobernados por la ruleta azarosa de la existencia que nos brinda caminos jamás imaginados y que convierte la vida en algo caótico, capaz de nos sumergir en la más profunda y tenebrosa soledad o de agasajarnos con pequeños instantes de felicidad.
   Sunset Park está ambientada en el aún cercano 2008, en  el post 11 de Septiembre y en el pre – Obama. Y en una breve sinopsis  argumental, diremos que sigue la estela de Miles Heller, un joven que lleva años desvinculado de su familia, tras la muerte accidental de su hermanastro de la cual se considera responsable. Ahora, después de deambular por varios Estados, vive feliz en Florida. Forma parte de un equipo que se dedica a limpiar viviendas de desahuciados por insolvencia e impago y se ha propuesto documentar con su cámara los últimos rastros de esas vidas. En un encuentro puramente casual, conoce a una chica de origen cubano, de la cual se enamora y con la que cohabita. Pero ella es menor de edad y una de sus hermanas le amenaza con darle el soplo a la policía si no le trae objetos que los inquilinos expulsados dejaron en sus casas vacías. El chantaje le obliga a aceptar la invitación de un amigo hasta que su novia cumpla la mayoría de edad. Regresa pues a Nueva York y en Sunset Park convive con un grupo de amigos que han ocupado una vivienda abandonada. A partir de aquí se desencadena verdaderamente la trama novelesca que sigue el guión de las estructuras narrativas de Paul Auster y que le hacen justicia de ese calificativo de escritor posmoderno.
   Siendo como es Sunset Park una narración de personajes, se convierte de inmediato en una novela coral y metaliteraria, porque el encuentro con cada uno de estos seres que pueblan el relato, genera de inmediato otra nueva historia  y ésta, otra. Cada personaje del libro origina la suya, pero estos pequeños bocetos de historias se amalgaman y finalmente se funden en el borrador de la historia del protagonista principal. Historias llenas de historias, un verdadero juego literario en el que se mezclan realidad y ficción. De todos modos, en Sunset Park se produce un cierto adelgazamiento en los juegos metaliterarios y en los trucos que emplea Auster, especialmente en lo referente al papel del azar. Ese mundo ateorizable donde los significados fortuitos  se convierten en destino, surge apenas en el primer capítulo, si bien el mismo autor se encarga de definirlo en la página 55: “Sólo otra jugada de dados, entonces, otra bola que ha salido del negro bombón metálicos, otra chiripa en un mundo de casualidades y eterno caos”.
Paul Auster
   Pero en cambio el lector hallará, y en abundancia, muchos de los ejes temáticos que ya hemos visto en anteriores obras: personas cultas, víctimas de acontecimientos dramáticos y complejos; un entorno de elementos literarios y metaliteraios (libros, editoriales, películas…). También los tópicos que suele utilizar el autor: disputas y desencuentros familiares, en especial los paterno – filiales; los relatos colaterales sobre el béisbol y sus jugadores famosos, como estabilizador social de América y metáfora de la vida. Mas lo realmente novedoso de esta novela reside en su envoltorio temporal: año 2008, una época muy concreta en la que la crisis económica comienza a morder en los ciudadanos de las clases medias y bajas. Un mundo que se viene abajo, abrumado por la ruina económica y por la crisis inmobiliaria y la rabia de los desposeídos, metaforizado todo, ya desde el principio, por el trabajo que realiza el principal protagonista: vaciar las viviendas de los desahuciados  que no pudieron seguir pagando su hipoteca; chicos llenos de ilusiones y con excelente preparación académica, incapaces de hacer frente al alquiler. Todos, y así cierra Auster la novela, están ahora sin hogar, las construcciones  perdidas, las manos perdidas, un porvenir en el que no hay futuro y que lo único que permite, es vivir el ahora, el instante fugaz. Un amargo viaje, pues, hacia la desesperanza, magistralmente relatado.

Francisco Martínez Bouzas

domingo, 11 de marzo de 2012

PRÁCTICAS SUBVERSIVAS DE IDENTIDAD SEXUAL

Manifiesto contrasexual
Beatriz Preciado
Editorial Anagrama, Barcelona 2011, 210 páginas.


 “Este es un libro sobre dildos, sobre sexos de plástico y sobre la plasticidad de los sexos”. Así define la propia autora este libro, una carga de profundidad teórica, publicado el año 2000 en Francia, donde fue considerado como el libro rojo de la teoría queer; traducido dos años más tarde al español por una pequeña editorial madrileña y recuperado ahora por Anagrama en edición corregida y aumentada por la autora.
Beatriz Preciado, doctora en filosofía y en teoría de la arquitectura, investigadora en Princeton y profesora de Teoría del Género en la Universidad París VIII, es una de las principales activistas y conceptualizadotas de la teoría queer, junto con nombres como Judith Butler, Eve K. Segwick y Gayle Rubin, quizás la figura iniciática de esta filosofía. Detrás de esta teoría queer, los estudios sobre identidades sexuales de Michel  Foucault (la idea foucaultiana de tecnología) y los productos deconstructivos de Jacques Derrida. Beatriz Preciado ha encajado ácidas críticas que se extienden igualmente a su libro: “Es una estupidez o una altanería quijotesca pretender que las personas son cuerpos parlantes asexuados como pretende Beatriz Preciado cuyo manifiesto contrasexual, fuera del ámbito científico es interesante para pasar el tiempo, pero un peligro intelectual para aquellos que se lo tomen en serio” (Juan Figuerola). Algunas de sus declaraciones (“Dedico mi vida a dinamitar el binomio hombre/mujer”) no han hecho más que acrecentar la posible contextualización sensacionalista de su obra. Sin embargo, la teoría de esta pensadora, que supera los feminismos tanto esencialistas como los estructuralistas postfeministas, no es un superficial divertimento, Ataca el pensamiento convencional con argumentaciones sólidas y recorre la historia del trato concedido a la sexualidad, tanto en el campo teórico como en las prácticas sexuales concretas. Es además audaz y osada en su exposición de su pensamiento, porque es la primera en creer en lo que escribe.
En el primer capítulo (“¿Qué es la contrasexualidad?”) asienta Beatriz Preciado la definición y fundamentación teórica de su teoría. La contrasexualidad pretende en primer lugar disolver el concepto de naturaleza a la hora de analizar la sexualidad. Es por ello, en primer lugar, un análisis crítico de las diferencias de género y de sexo, fruto de una sociedad heterocentrada, “cuyas performatividades normativas han sido inscritas en el cuerpo como verdades biológicas” (página 13). Pretende pues la contrasexualidad substituir este contrato social basado en los que se considera natural, por un contrato contrasexual en cuyo marco los cuerpos se reconocen a si mismos no como hombres y mujeres, sino como cuerpos hablantes, capaces de acceder a todas las prácticas que la historia ha catalogado como masculinas, femeninas o perversas. Arguye así mismo a favor de la sexualización de todo el cuerpo frente a las oposiciones hombre/mujer, masculino/femenino, heterosexualidad/homosexualidad. El deseo, la excitación sexual o el orgasmo no son otra cosa          que los productos de cierta tecnología sexual que identifica los órganos reproductivos como órganos sexuales, en detrimento de la totalidad corporal, en la que existe un protagonista fundamental: el dildo, antecedente u origen del pene, “suplemento” productor de placer. Resexualiza el ano como centro sexual universal, zona que produce placer, inmune a las distinciones de género y cuya finalidad es ajena a la reproducción y al romanticismo. Formula finalmente los principios de una sociedad contrasexual que ridiculiza todo el conjunto de las relaciones sexuales convencionales y que confluye en un modelo de contrato contrasexual.

Los restantes capítulos del libro (“Prácticas de inversión contrasexual”, “Teorías”, “Ejercicios de lectura contrasexual”) son así mismo muy sugerentes y en ellos la autora prosigue su arremetida contra el pensamiento convencional.

Desde distintas parcelas teóricas se ha intentado desmontar la teoría de Beatriz Preciado. La más obvia y frecuente insiste en que el sexo radica en una determinada configuración cromosómica y, por consiguiente, la diferenciación sexual es algo biológico, genético, natural en definitiva. A este tipo de críticas responde la pensadora argumentando que esgrimir rasgos anatómicos o bioquímicos para fijar identidades sexuales sigue siendo algo cultural (“hasta 1868, por ejemplo no hubo heterosexuales y homosexuales”). 

Beatriz Preciado

Concluyo reconociendo sin duda el carácter subversivo, revolucionario y desmitificador de las hipótesis de Beatriz Preciado (“terrorismo intelectual rigurosamente fundamentado”)º, que seguramente no satisfarán ni a los grupos y formas de pensar tradicionales ni al pensamiento feminista. No podemos, sin embargo negar el coraje de es ta pensadora al intentar abrir “la caja negra” del pensamiento sobre el sexo con propuestas que serán del agrado de quienes persiguen nuevas formas de identidad no heterocentradas.

Francisco Martínez Bouzas