Mostrando entradas con la etiqueta Nórdica Libros. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Nórdica Libros. Mostrar todas las entradas

viernes, 18 de enero de 2013

WAKEFIELD, EL DESTERRADO DEL UNIVERSO


Wakefield
Nathaniel Hawthorne
Traducción de María José Chuliá García
Ilustraciones de Ana Juan
Nórdica Libros, Madrid, 2011, 76 páginas.

En una excelente edición bilingüe e ilustrada, y como celebración de sus cinco años en la palestra editorial, Nórdica Libros rescata un cuento memorable, Wakefield de Nathaniel Hawthorne (1804-1864), un narrador norteamericano, figura imprescindible para entender el desarrollo de la literatura estadounidense en sus inicios. Nathaniel Hawthorne (Hathorne de nacimiento) tuvo una vida compleja, anclada entre dos pasiones: la literatura y el marchamo puritano, heredado de los primeros colonos que se establecieron en Salem. Aunque escribió varias novelas de formato largo, fue conocido sobre todo por sus relatos breves, generalmente de temática siniestra y contenido alegórico, siguiendo los gustos de la época. Por eso no es de extrañar que tradicionalmente haya sido considerado como un plomazo moralista, rebosante de complejos. La crítica actual, en cambio, ve en Hawthorne un fiel cultivador de la retórica autoconsciente.
Su narrativa breve destaca por el estilo elegante, depurado y sumamente reflexivo. Su contemporáneo Edgar Allan Poe celebró sus colecciones más importantes, Twice-Told Tales y Mosses from an  Old Manse. Y según Borges, Nathaniel Hawthorne es uno de los  cuentistas más importantes, destacando de forma especial Walkefield.
El cuento nos pone en presencia de un hombre que un día sale de su casa con la intención de realizar un corto viaje y no regresa hasta pasados veinte años, con la particularidad de que se instala en la calle contigua, desde la que todos los días podía divisar a su angustiada esposa. Una decisión extravagante e incompresible. La pretensión del escritor es que el lector medite sobre este extraño comportamiento y extraiga una moraleja. Para ello, más que referir los acontecimientos externos, ausentes en el relato, analiza qué clase de hombre era Wakefield, brindándonos una perfecta descripción  de su personalidad: en el ecuador de su vida, con una afectividad conyugal apaciguada, intelectual pasivo, corazón frío aunque no envilecido.
Nathaniel  Hawthorne
Así mismo Hawthorne pretende explicar el porqué de ese capricho que convierte a Wakefield en un ermitaño en el bullicio de la ciudad. Y sobre todo, la incapacidad de una voluntad débil para ejecutar lo que todos los días se dice el protagonista: “Volveré pronto!”. Pero una noche, finalmente, regresa a su antiguo hogar. El autor, sin embargo, decide no seguir al personaje más allá del umbral de la puerta, porque considera que su comportamiento ya ha proporcionado suficientes materiales para pensar y para que surja la moraleja: “En medio de la aparente confusión de nuestro misterioso mundo, las personas están tan pulcramente adaptadas a un sistema, y los sistemas engarzados entre sí y a un todo, que si una persona se ausenta por un momento, se expone al aterrador riesgo de perder su puesto por siempre, pudiendo llegar a convertirse, como le sucedió a Walkefield, en el Desterrado del Universo”(página 54). En mi opinión Hawthorne explora una interesante temática atemporal: la tentación del exilio interior que desemboca a veces en un destierro exterior. Otra cosa es el tratamiento narrativo, contaminado constantemente por la reflexión moral explícita, herencia de otros tiempos.
Esta reseña estaría incompleta sin hacer la obligada mención a las excelentes ilustraciones de Ana Juan. Sus dibujos permiten que esos dos mundos que corren paralelos (el del autor de una excentricidad y el de su resignada esposa). La ilustradora capta perfectamente en sus láminas esos dos mundos: uno lúgubre e inquietante, el otro, resignado y melancólico.
                                           
Francisco Martínez Bouzas


domingo, 13 de enero de 2013

UNA PARÁBOLA SOBRE LA CODICIA



¿Cuánta tierra necesita un hombre?
Lev Tostói
Traducción: Víctor Gallego Ballestero
Ilustraciones: Elena Odriozola
Nórdica Libros, Madrid 2011, 66 páginas.

   El conde Lev Nikoláivich Tolstói ( 1828 – 1910 ) está considerado como “el gran señor” de la literatura rusa. Su estilo equilibrado y al mismo tiempo distante se prestaba para ser interpretado como la transfiguración estética de la aristocracia de la que Toslstói procedía, hasta que renegó de ella, seducido por un evangelismo populista de raíz campesina. Su prédica moral no se quedó en gestos grandilocuentes, como la carta que dirigió al zar Nicolás II denunciando los males del país y proponiendo la abolición de la propiedad agraria. En su ancianidad renunció a todas sus propiedades, incluida la intelectual, pero su familia las reivindicó y Tosltói quedó viviendo como invitado de su mujer y de sus hijos.
   Ese supremo punto de referencia de las letras rusas tomó forma no sólo en la grandeza de sus  novelas, Guerra y paz, Ana Karénina o el tríptico de sus memorias ( Infancia, Adolescencia, Juventud ), sino también en un número casi incontable de narraciones breves. Relatos y novelas cortas, tanto más magistrales cuanto más cortas. Desde fábulas y apólogos de un solo párrafo, hasta largos relatos en la frontera de la novela corta. La mayoría de las mismas se editaron en español a comienzos del siglos XX en traducciones indirectas a través del francés.
   Entre todas ellas sobresale por su perfecta elaboración y por la nitidez de su mensaje ¡Cuánta tierra necesita un hombre?, catalogada en su día por James Joyce como “ el mejor relato que se ha escrito nunca”. Se trata, al parecer de una leyenda de tradición oral rusa, que corría de boca en boca entre los campesinos. Tolstói la recoge y arma una perfecta parábola sobre la avaricia. Su protagonista es  Pajom, un campesino pobre con el que pacta el diablo darle mucha tierra a cambio de tenerle en su poder. Todas las “desiatinas” que va acaparando, le parecen pocas. Hasta que se entera de que los bashkirios son inocentes como corderos y se puede conseguir su tierra casi de balde. Y en efecto, por mil rublos le ofrecen toda la tierra que pueda recorrer en una jornada con la condición de regresar al punto de partida antes de la puesta del sol. Al final, como demanda el guión, recibe el pago de la avaricia que todo el mundo comprende.
Lev Tolstói
   Una perfecta parábola sobre el afán acaparador de los señores de la tierra. Mas su ejemplaridad transciende el mundo agrario y hoy en día se viste de mil maneras en la crisis económica que han hecho que nos azote, provocada por la desmesurada ambición de los señores de los distintos sectores de la economía capitalista.
   Nórdica Libros nos sorprende con una edición primorosa de esta narración “ejemplar”. Las ilustraciones de Elena Odriozola han sabido captar la pulsión narrativa, el aliento y el aroma de la tierra en la que Tolstói, vestido con blusón campesino, se dedicaba en su ancianidad a su vocación moralista y predicaba el credo del amor universal.

Francisco Martínez Bouzas
                                                  
  

  

sábado, 7 de julio de 2012

"NIÑOS EN SUS CUMPLEAÑOS": L PÉRDIDA DE LA INOCENCIA



Niños en sus cumpleaños
Truman Capote
Traducción de Juan Villoro
Nórdica Libros, Madrid 2011, 61 páginas.


   Originario del profundo Sur de Norteamérica, Truman Capote fue un ser extravagante, un bo vivant, que conscientemente puso fronteras en su vida, corriendo juergas y frecuentando francachelas; muchas de ellas en aquel permisivo Tánger de los años dorados, donde se dieron cita intelectuales y escritores tan relevantes como Tennessee Williams, Paul Bowles, Gore Vidal, Patricia Highsmith, Jean Genet. Ellos convirtieron la ciudad marroquí en la capital del mundo gay, pero también en un centro de intercambio e irradiación de energías y proyectos artísticos. La pluma extraordinaria de Truman Capote supo radiografiar las contradicciones de una sociedad en la que sus protagonistas conviven con existencias extrañas y situaciones profundamente complejas, en medio de climas inquietantes, reflejos, no obstante, de la cotidianeidad. Los sentimientos más encontrados habitan no solo en las grandes obras que le catapultaron a la fama (A sangre fría, Desayuno en Tiffany’s), sino también en sus obras menores, en sus cuentos.
   El desencanto, el miedo, la obsesión, mas también la ternura se dan cita en las páginas de extraordinaria calidad que le convierten en uno de los excelsos maestros de la literatura norteamericana del siglo XX. Uno de los pocos, como dijo William Styrom, que tenía el don de hacer cantar y bailar a las palabras.
   Niños en sus cumpleaños, que ahora nos permite leer Nórdica Libros en su colección “Minilecturas”, en traducción de otro maestro de la lengua, Juan Villoro, fue uno de los relatos  preferidos del autor. La trama argumental del cuento relata un año en la vida de dos amigos, dos adolescentes, habitantes de un pueblo de Alabama. Es el verano de 1947, de oxidada y polvorienta sequía, y a ese pueblo en el que nunca sucede nada, el autobús de las seis trae a una niña delgada que caminaba como una persona adulta. Es Miss Bobbit que llega con su madre que nunca habla. El pasmo inicial de los dos amigos ante la niña que llega con los labios pintados, vestida como un florero y que miraba como una dama, da lugar a la absoluta obnubilación de Billy Bob y Preacher Star, dispuestos a cortar todas las rosas de China para depositarlas a los pies de la recién llegada y despertar así su atención.
   El trágico desenlace, anunciado ya en la frase gélida que inicia el relato (“Ayer por la tarde, el autobús de las seis atropelló a Miss Bobbit”, página 7) cae como una inesperada  e insoportable losa sobre las expectativas lectoras. Muerte anunciada, pues, ya desde la primera página y total alteración de la vida de los adolescentes que van cambiando radicalmente sus existencias en este último periplo inocente de sus vidas.
Truman Capote
   En unas pocas páginas, Truman Capote hace gala de sus habilidades para crear espacios, convirtiendo un mundo que se agota en si mismo y en el que el hastío es su único entretenimiento, en un ambiente alterado, lleno de vida, de inquietudes e interrogantes. Con un estilo insultantemente sencillo y diáfano, apoyado en el hallazgo de la frase justa, Truman Capote desvela en este relato la esencia de su literatura. Todo, los personajes, la geografía de ese pequeño pueblo sureño, que agota su realidad en los porches, se convierten en símbolos que remiten a la visión que el autor tuvo de la sociedad americana. Espléndido relato pues sobre la infancia y la inexorable maduración de la misma, construido con pedazos de cotidianeidad, que deja presagiar un fondo perturbador, escrito por un enfant terrible de la narrativa norteamericana, cuyo nombre se asocia para siempre con la frase: “Soy alcohólico. Soy drogadicto. Soy homosexual. Soy un genio”

Francisco Martínez Bouzas

viernes, 10 de febrero de 2012

EL SUEÑO ALIUCINADO DE SJON


Maravillas del crepúsculo
Sjón
Traducción  de Enrique Bernárdez
Nórdica Libros, Madrid, 2011, 213 páginas.


Sjón es el heterónimo de uno de los escritores más innovadores de la actual literatura islandesa, Sigurjón Birgir Sigurdsson, (Reykiavik, 1962). Escritor prestigioso que frecuenta varios géneros (poesía, narrativa larga y literatura infantil), es así mismo una figura importante de la música islandensa: letrista de Björk y de las canciones de la película “I’ve seen it all” (“Bailando en la oscuridad”) de Lars von Trier, nominada en su día al Oscar a la mejor canción.
Como narrador, su novela El zorro ártico (2008), una indagación en la memoria de Islandia, un país envuelto no solo entre las brumas climáticas, sino también en las del mito, obtuvo un gran éxito. Ahora regresa con Maravillas del crepúsculo, una ficción histórica que gira en torno a la figura de Jónas Pálmason El Erudito, trasunto en la ficción de Jón Guddmundsson El Erudito (1574-1658).
El lector se enfrenta pues a una “fantasía” basada en un personaje histórico. Y a pesar de la advertencia del traductor (“Desentrañar qué hay de historia y qué de ficción en Maravillas del crepúsculo es una labor ardua y, a fin de cuentas, inútil porque esta es una obra de ficción”), he de recordar que la ficción, como marcador semántico que es, al ser inyectada en la historia, lo tiñe todo con el embrujo de su color. La verosimilitud de todos los hechos históricos exactos y personajes verificables, incluidas las palabras de esa lengua pidgin islandesa-vasca, cobra otra dimensión.
No puedo asegurar si Sjón inserta más ficción de la imprescindible en la historia real de Islandia del siglo XVII, un país convulso por el avance de la Reforma protestante, la resistencia de núcleos católicos y esa difícil convivencia entre mitologías, creencias en magias, atavismos y los primeros y vacilantes pasos del empirismo de la ciencia moderna.
Los ojos y la pluma de Sjón contemplan, pues, la Islandia del siglo XVII con la visión y la tinta del poeta y, de este modo, ilustran bellamente la historia. En esta novela, la historia de Jónas Pálmason que encarna como nadie esas aludidas contradicciones de su tiempo. El escenario, como ya quedó apuntado, es un país en el que el luteranismo acaba por destruir el anterior sincretismo cristiano, alimentado de personajes y tradiciones paganas y en lucha con los núcleos fieles a Roma. En este contexto crece Jónas Pálmeson, atraido desde niño por la sed de conocimiento y devorado así mismo por las dificultades para adular a los poderosos. Por todo ello, es desterrado junto con su esposa a la isla de Björn, acusado de propagar la magia y la brujería. Allí, desde la isla, comienza Jónas su largo camino de lágrimas por una tierra que las maravillas del crepúsculo de la Reforma habían convertido en la quema de santos, cruces y en la destrucción de viejos libros. Y con Jónas nos adentramos en un universo de exorcismos de fallecidos, adoración a la Virgen, ritos ocultos, culto a la naturaleza, fantasías celestes, fantasías terrestres y visiones del protagonista. La persecución reformista y la injusticia política, el ambiente rural de aquella desolada isla, la presencia de los balleneros vascos que llegan a Islandia, hablan un lenguaje híbrido, mezcla de pidgin vasco-ilandés y serán masacrados sin saberse muy bien las causas.
Jónas es un narrador homodiegético y omnisciente. Narra su vida en primera persona, desde la infancia y la atracción por la medicina y la ciencia empírica. El narrador acopla su discurso a los moldes del relato oral, mezclando una alocución  dirigida a los pájaros que le hacen compañía en su cautiverio, con la disertación erudita. Mezcla pues la espontaneidad de la crónica con la trascripción brillante de un sueño alucinado. De este modo, suturando erudición e inventiva alucinada, reconstruye Sjón las aventuras y avatares de un sabio que, esclavo todavía del oscurantismo, exorciza fantasmas, presencia la masacre de los balleneros vascos y, sobre todo, recupera con su propia historia vivencial de perseguido, la memoria de lo atormentados y perseguidos de todos los tiempos. Un mundo, en definitiva creíble, preñado de temas, descripciones y sensaciones, que está transitando del obscurantismo al gobierno de la razón en el siglo de las luces.

Sjón


Extracto

“Un martillo, tres clavos, un tronco de árbol y un travesaño. ¿Cuándo fue la primera vez que un hombre en su sano juicio jugueteó con unos clavos entre los dedos, miró el martillo, que descansaba pesado sobre su entrepierna, y no vio ante sus ojos un trabajo de carpintería, sino a su hermano clavado en la cruz? ¿Dónde estaba el pescador que barajó por primera vez la idea de que no sería ningún absurdo introducir en carne humana anzuelos grandes y pequeños? ¿Qué herrero fue el que levantó unas tenazas al rojo con ardiente violencia y se vio inundado por el deseo de agarrar con ellas el seno de su hermana? ¿Cómo se llamaba el domador de caballos a quien se le ocurrió utilizar el látigo sobre la espalda del mensajero y abusó después de las fuerza de los cabellos sin domar para desgarrar brazos y piernas de personas vivas?¿Qué naturalista ve en el agua y el fuego un método de ahogar y quemar a su prójimo, ve en el viento y en la vegetación de la tierra métodos para matarlo de sed o con veneno?¿A quién se le ocurrió la idea de utilizar todas esas cosas, tan útiles, para atormentar a unas personas hasta la muerte? ¿Por qué se dejaron transformar con tal facilidad en instrumentos para el homicidio en manos de los hombres? (…)¿Y por qué los ensangrentados utensilios que han servido a un crimen han de volver al mundo de los objetos útiles? Nadie lo sabe, y tampoco yo. Aún pueden hallarse en Strandir aperos que hoy en día cumplen tareas esenciales para alimentar las gentes, pero que hace veintidós años se utilizaron para espantosas atrocidades, igual que los hombres los empuñaban”.
(Sjón, Maravillas del crepúsculo, páginas 152-153)